La Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar realizó un concierto sin precedentes ayer en la noche en la urbe de Sao Paulo, una ciudad que ha sido anfitriona de grandes conciertos con los mejores exponentes de la música mundial recibió por primera vez al maestro Gustavo Dudamel.

El 2 de junio comenzaron a venderse las entradas para los 2 conciertos que se iban a ofrecer en esa ciudad, pero se agotaron en menos de 5 días y decidieron abrir una tercera función.

Anoche se celebró el último concierto dirigido por Gustavo Dudamel en la Sala Sao Paulo, que antes de su restauración finalizada en el año 2000  fue la Estación de Tren Júlio Prestes desde 1938. 

De la antigua edificación se conservaron las altas columnas y enormes pasillos, pero ahora el lugar cuenta con un toque moderno y una sala de 1.290 puestos. Una de las particularidades de este teatro, que está ubicado en el centro del antiguo Sao Paulo, es que la altura del techo se puede ajustar dependiendo del repertorio que se vaya a tocar.

Reinaldo Marques de Olivo, una de las personas a cargo del sonido de la sala, afirmó al diario El Nacional que su mayor reto con respecto al programa de la Sinfónica Simón Bolívar fue adaptar las 15 placas movibles a la suite Pájaro de fuegode Igor Stravisnky, “especialmente en el trecho más intenso”.

El presidente de la Sociedad de Cultura Artística, Pedro Herz, uno de los responsables de que se realizaran los conciertos, manifestó al periódico Tal Cual su emoción por haber logrado llevar a esa ciudad, luego de tanto esfuerzo, a “una de las orquestas más importantes del mundo”, como él mismo describió a la Simón Bolívar.

Iván Ernesto Silveira A.