Maestro Johnny Pacheco dirigiendo la maquina (Fanial All Stars)

 

El ritmo caribeño reconocido a nivel mundial debe su nombre a un programa musical venezolano, bautizado en medio de un almuerzo de asado.  La hora de la salsa, el sabor y el bembé, el show radial del caraqueño Phidias Danilo Escalona se transmitía en Radiodifusora de Venezuela.

Escalona preparó en Caracas su artillería de música tropical, la mayoría de origen Cubano. Rompió los esquemas de la época. Al poco tiempo, el término salsa como palabra resumen de varios ritmos antillanos, estaba en boca de todo el Caribe y tal fue la fuerza que pasó a denominar a todos esos géneros en conjunto y es ahí donde comenzó la discusión que todavía se mantiene sobre el término, tan amplio, echando de lado a los géneros por separado.

Los más estrictos se lanzan a dar una definición de la misma y dicen que  la percepción más común y obvia de la salsa es «un manejo de clave extravagante en canciones de derivación aborígenes y afro-americanas, dirigidas por piano, pitos y sección rítmica; cantado por un intérprete de voz aterciopelada vestido en traje de algodón». También definen la salsa como «un nuevo giro de los ritmos tradicionales de la música caribeña», «la voz cultural de una nueva generación» y « una representación de la identidad latina en Nueva York».

Para el cantante Rubén Blades: “la salsa es en verdad un concepto que se opone a un género o ritmo definidos”.

El célebre músico neoyorkino, Tito Puente, afirmaba que la salsa, como ritmo o música, no existe.  “La salsa se come; no se ve, no se oye, no se baila. La música que llaman salsa es la que he tocado desde hace muchísimos años: se llama Mambo, Guaracha, Chachachá, Bolero, Guaguancó”.

Ed Morales afirma que las bases del origen de la salsa fueron el puss del trombón como un complemento melódico, el solista y un sonido más agresivo de lo normal en la música cubana.

Podemos concluir que la salsa es una mezcla de muchas cosas, que suena bien, se siente genial y se goza bailando.  Los ritmos provienen desde diferentes puntos del Caribe y es tan noble y versátil como los instrumentos con que se toca y las voces que la entonan.  Por sobre todas estas cosas es ineludible el mérito de la asignación de un nombre a esta expresión de lo caribeño y latino.  Por eso este genero musical lleva el sello venezolano en cada boca que la trae a colación y cada interprete que dice: “Esto es salsa”.

 

 

Paola Luna Aguilera para Suena en Venezuela