15 de mayo de 2010. Universidad Simón Bolívar. Caracas-Venezuela


Una noche considerada mágica marco la despedida obligada de quien en cada célula de su cuerpo personifica, aun en la inanimidad que caracteriza su estado actual, a uno de los cantautores más emblemáticos de la cultura musical suramericana.

Hace un año Gustavo Cerati cantó hasta la inconciencia y respiro cada molécula de aire que compartía con un público venezolano fanático de su música y ávido de un buen espectáculo.

Minutos antes de desvanecer en una habitación de hotel en la ciudad de Caracas, el cantautor argentino complacía a los afortunados que, en lo que ahora toda la familia musical sureña espera sea un hasta luego, vieron al rockero en una despedida no premeditada.

Mientras los exhaustos asistentes al concierto dormían, se esparció en el país y el mundo la noticia de que Gustavo Adrián Cerati, músico de 50 años, uno de los precursores del rock iberoamericano, había sido victima de “una descompensación” razón por la cual era tratado en el Centro Médico La Trinidad.

El músico cumplió sus 51 años aun en estado de coma

Horas más tarde se conoció que la verdadera razón de su visita a la sala de emergencias, se debió a un Accidente Cerebro Vascular que, un año más tarde, mantiene apagada la voz del cantante y guitarrista de la extinta banda Soda Estereo.

“Me veras volver”, “Cuando pase el temblor”, “Fuerza natural”, entre otras canciones, corearon hasta el cansancio quienes presenciaron el obligado último concierto de la gira mundial en el Campo de Fútbol de la Universidad Simón Bolívar.  Las mismas y muchas otras se han escuchado a las afueras de centros de salud donde ha estado recluido el artista.

Compañeros y figuras de la palestra internacional han también elevado cantos de aliento con la esperanza que despierten de su letargo al mítico intérprete que se mantiene en estado de coma sin mayores cambios desde el 16 de mayo del 2010.

Paola Luna Aguilera